
Ayer conocíamos la noticia de cómo una asesina de esas que no respetan la vida de los no natos, la cagaba a la hora de practicar un aborto en casa a su hija.
La desgraciada no se conformó con hacerle una carnicería a su hija que murió en un hospital, que asesino al bebe mientras esta estaba allí.
Ahora tocaría decir lo políticamente correcto de que lo siento, pues si, lo siento por el pobre bebe pero en absoluto por las dos asesinas que ocultaron el embarazo durante 7 meses para después practicar esa carnicería, ya que no existe ningún tipo de justificación para lo ocurrido.
Luego lo de siempre, la carnicera del barrio que te cuenta que era muy buena persona, el vecino que dice que algo le debió pasar por la cabeza, en definitiva intentos de justificación de algo injustificable.
Espero que la condena que le caiga sea muy larga para que piense una y otra vez en lo que ha conseguido con su egoísmo y su interesada manera de entender la vida, espero que la imagen de su hija y su nieto le persigan el resto de sus vidas.
Lo siento mucho pero este tipo de individu@s” me merece el mismo respeto y compasión que cualquier otro asesino, y luego hay que escuchar frases del tipo, “criminalizar el aborto no salva bebes, mata mujeres”, como si me preocupase lo mas mínimo el destino de una asesina capaz de abusar de su posición de superioridad y descuartizar a un ser indefenso.
Ya veréis como le salen infinidad de abogados pro abortistas y feministas para intentar contarnos lo desesperada que estaba y que sus condiciones sicológicas la impedían discernir el bien del mal, ¡que asco!
Disculpar por la imagen, pero es la única manera de mostrar la realidad sin endulzarla con palabros como “interrupción voluntaria del embarazo”, pues la imagen es eso, seguro que a muchos ya nos le parece tan poca cosa ¿verdad?

























