28 ene. 2007

Estos son algunos de los jueces que tenemos






Se ha hecho  famoso tras favorecer al etarra De Juana Chaos y a los cachorros radicales. Hijo de periodista, amigo de Garzón, lo que le molesta es que le llamen el «Ken» de la carrera judicial. En 1984, con 26 años, el juez Santiago Pedraz tomaba posesión de su primera plaza en Villacarrillo (Jaén). Seguía así la estela de otro joven juez como él, novato también y con un exitoso futuro por delante que hacía sólo unos meses había pasado por esta misma localidad. El apunte de la remota Villacarrillo en la incipiente carrera de ambos iba a ser sólo la primera coincidencia de unos currículos no faltos de paralelismos.

Un año después, en 1985, los destinos de uno y otro se cruzaban en tiempo y lugar. Santiago Pedraz y Baltasar Garzón estrechaban sus manos en los juzgados de Almería, cuando ninguno había cumplido aún los 30. Veinte años después de aquella presentación de la que nació una amistad, ambos pueden presumir de una carrera meteórica dentro de la judicatura. Y ahora que Garzón se ha apartado de la escena pública -ha pedido una excedencia en la Audiencia Nacional para dar clases y estudiar en EEUU- el foco mediático que siempre ha seguido las evoluciones del juez estrella parece iluminar el rostro de Pedraz.

Recién llegado como titular a la Audiencia Nacional -el 5 de mayo pasado se hizo cargo del Juzgado Central de Instrucción número 1-, le ha bastado un mes y medio para ver su nombre en cuerpo de titular de periódico. Esta semana ha recibido peticiones de entrevistas hasta de Radiotaxi. A todas ha dicho que no. El repentino protagonismo le ha venido dado de la mano de la polémica. Santiago Pedraz, junto con Carlos Ollero y Alfonso Guevara, firmaba el pasado lunes la sentencia que dice que Jarrai, Segi y Haika -los sucesivos nombres bajo los que se han ido agrupando los jóvenes batasunos- no son organizaciones terroristas. Basándose en ello, los 24 dirigentes a los que juzgaban fueron condenados a penas menores.

Paradójicamente, las tesis defendidas por Pedraz vienen a echarle un pulso a las del viejo amigo. Garzón, que fue quien procesó a estos 24 miembros de Jarrai, Segi, y Haika, es firme defensor de que no es terrorista sólo el que mata sino también quienes le dan cobertura política o actúan al dictado de los asesinos. Era la segunda vez en diez días que la fotografía de Pedraz copaba portadas. Cuando el lunes 13 de junio se conoció su auto sobre José Ignacio De Juana Chaos, Pedraz estaba en Mallorca celebrando su 47 años con su mujer, Paula Arenas, periodista. Pedraz heredó el caso tras la marcha de Garzón porque Fernando Grande-Marlaska, que era quien lo llevaba, pasó a sustituir al juez en excendencia.

Grande-Marlaska había impedido que De Juana, condenado a 3.000 años de prisión por 25 asesinatos, fuera excarcelado en febrero pasado después de 18 años entre rejas. Lo evitó imputándole nuevos delitos de integración en ETA y de amenazas terroristas que De Juana habría cometido a través de dos artículos que publicó en el diario Gara en diciembre. Cuando la instrucción del caso llegó al despacho de Pedraz, éste resolvió que no apreciaba en lo escrito en Gara indicios razonables de criminalidad.

Si el recurso de la Fiscalía no prospera, De Juana estará en la calle a finales de agosto. Quienes mejor conocen a Santiago Pedraz dicen que si estos días anda un poco molesto no es porque hayan llovido críticas a sus decisiones. «Está muy seguro de lo que ha hecho», declara a CRONICA Paula, su esposa, «no ha dudado ni se ha tambaleado ni un segundo».El escozor se lo ha provocado que su imagen se haya convertido en asunto noticiable, que se le haya mencionado, por ejemplo, como un guapo en la carrera judicial o se le compare con Ken, el novio de la Barbie.

Pese a las apariencias, no es un hombre especialmente preocupado por su aspecto. Nunca va al gimnasio -extraordinariamente juega algún partido de tenis-, no dice que no a una noche de copas y hasta hace tres meses estaba enganchado a la nicotina. Santiago Juan Pedraz Gómez (Salamanca, 11 de junio de 1958) es el primero de los siete hijos de Santiago Pedraz, periodista ya fallecido, subdirector de la agencia EFE. Antes que juez, Pedraz quiso seguir la vocación del padre pero éste le desmitificó la profesión y la judicatura quedó como la única opción apetecible.

JUICIOS CON CAMARAS Quizás la cercanía con el Periodismo -padre y esposa se han dedicado a ello-, es la responsable de que hasta ahora no haya puesto grandes trabas a la prensa. Fue de los primeros jueces que abrió las puertas a las cámaras, algo habitual en su sala cuando comenzó en los juzgados madrileños de Plaza de Castilla hace una década.Entonces llegaba a trabajar con aire desenfadado y subido en una moto de gran cilindrada. Hoy ha cambiado las dos ruedas por el coche oficial y se mueve acompañado de los dos escoltas.

Pese a que su carrera ha sido una pendiente ascendente sin caídas, Pedraz fue de los últimos de su promoción. Cuando en 1988 ascendió a magistrado, fue enviado a un destino forzoso, poco apetecible para la mayoría de los que visten toga: San Sebastián. También Baltasar Garzón se estrenó como magistrado en el País Vasco, en Vitoria. En San Sebastián, Pedraz cosechó cal y arena. Síntoma de que gozó de buena reputación dentro de la profesión es el hecho de que nada más llegar los propios compañeros lo nombraran decano de los jueces. Pero algunas de sus decisiones, enmarcadas dentro del conflicto vasco, no fueron muy bien recibidas.

En agosto de 1989, un enfrentamiento entre la Policía y un grupo de manifestantes se saldaba con varios heridos entre los segundos. Pedraz estimó que existían indicios razonables de criminalidad en la actuación de una de las dotaciones de la Policía, pero la Audiencia Provincial lo desautorizó y declaró nulo el auto que había dictado. El Cuerpo Nacional de Policía tampoco encajó muy bien que, por esas mismas fechas, llamara a 80 agentes para someterlos a una rueda de reconocimiento. La citación obedecía a una denuncia de 1985 de una manifestante que protestaba tras la aparición del cadáver de Mikel Zabalza flotando en el Bidasoa y que aseguró haber sido golpeada con una porra. Lo que pocos le niegan a Pedraz es su diligencia a la hora de despachar trabajo.

Un estudio realizado por el colegio de abogados en 1999 señalaba a su juzgado de entonces, el 26 de Plaza Castilla, como uno de los más ágiles de la capital. Y el funcionario que contesta al teléfono en Cabra (Córdoba), por donde Pedraz también pasó hace dos décadas, tampoco tiene dudas de sus capacidades.«Es el mejor juez que ha pasado por aquí en 20 años», dice. «Cuando llegó había un volumen de trabajo atrasado enorme y enseguida lo adelantó». Si Garzón adquirió fama mundial al atreverse a reclamar a Pinochet para juzgarlo, Pedraz ha hecho lo propio llamando a los presuntos verdugos de José Couso. Uno de sus estrenos en la Audiencia Nacional fue cursar una comisión rogatoria a EEUU para interrogar como imputados a los tres militares estadounidenses responsables del carro de combate que disparó contra el Hotel Palestina, en Bagdad.

La iniciativa de Pedraz ha sido muy comentada en los informativos del otro lado del Atlántico. No falta quien adjudica a Pedraz cierta vanidad y afán de notoriedad.Algo que niega tajantemente su esposa. «Nunca ha buscado ser protagonista, aunque quizás, por su carácter, lo es por naturaleza», dice. El retrato que ella misma dibuja de su marido carece de grandes estridencias.

Le gusta leer y ahora mismo está metido en las páginas de La Mara, una novela del mexicano Rafael Ramírez Heredia sobre las andanzas de la mafia centroamericana. Durante su infancia, vivió unos años en Costa Rica donde el cabeza de familia trabajaba en un periódico y de aquella experiencia, dice, le quedó la inquietud por conocer otras culturas, una mente abierta a lo diferente y la afición por la cocina exótica.

EN LAS DISTANCIAS CORTAS Fuera de su entorno más cercano, a Pedraz le achacan que su carrera ha crecido gracias a que ha sabido moverse como pez en el agua a nivel burocrático y a que ha ganado mucho terreno en las distancias cortas. Del País Vasco, llegó a Madrid como letrado jefe del área de formación del Consejo General del Poder Judicial, auspiciado por Juan Alberto Belloch, que entonces era vocal del Consejo.Pero las miras de Pedraz han estado siempre puestas en la Audiencia Nacional, terreno que hacía tiempo había pisado Garzón. Ahora que ambos van a moverse en el mismo órgano judicial, cabe preguntarse si el recién llegado le hará sombra al veterano.

Un periodista especializado en tribunales que los conoce a ambos cree que no: «A Pedraz le falta la habilidad y la baraca de Garzón», opina. Pedraz además cuenta con otro handicap. El juzgado que acaba de ocupar, el Central de Instrucción número 1, comienza a conocerse como el maldito. Por él han pasado Javier Gómez de Liaño y Guillermo Ruiz Polanco. El primero, expulsado de la carrera judicial. El segundo, suspendido por un año. Fuente: El Mundo 

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