
No solo me da un asco tremendo este tipejo por los temas relacionados con la política, me parece además el típico chulo de discoteca, prueba de ello es el puñetazo con el que le rompieron la nariz en un local de copas por ese motivo.
Como actor me parece bastante mediocre y el único merito que tiene el obtener un Oscar al mejor actor SECUNDARIO, es que su personalidad se asemeja a la del personaje que interpreta en la última película de los hermanos Coen, es frio, calculador y sin ningún tipo de remordimientos. Recordemos que siempre he dicho que es igual de asesino el que aprieta el gatillo, como el que no condena un asesinato, por lo que también se asemeja al asesino que encarna en esa faceta, ya que nunca ha tenido narices para condenar un atentado de ETA y no olvidemos como su madre repartía rosas a la abogada de los asesinos y después insultaba a Libertad Digital.
Tampoco tuvo la “decencia” de rechazar la nominación a un premio que otorgan en un país al que odia tanto, a un país al que considera de asesinos. Tampoco desplegó una pancarta contra la guerra de Irak, ni sus palabras se convirtieron en un alegato político como hubiese hecho en España, pero claro en Estados Unidos no le van a aprobar un Canon y es innecesario hacer campaña allí.
Por su puesto casi todos los medios elogiaban a este tipejo, hoy será uno de los días ideales para apagar el televisor hasta el debate que es lo que verdaderamente interesa.
Opinión: Julio Alonso























