
¿En qué país vivo?, digo vivo por que hay veces que intento olvidarme que tengo que compartir mi existencia con los políticamente correctos, con los que comulgan con ruedas de molino, con los que no son capaces de plantearse que no solo hay blanco y negro, con los que son capaces de defender lo indefendible, los que contradicen nuestra constitución.
Todo esto ocurre en mi país, en un país en que los gobernantes son incapaces de solucionar un problema dedicándose a agravarlo y dejando a muchos hombres indefensos ante los abusos de las leyes, los abusos de abogados que engordan sus honorarios y mujeres que se sirven de la injusticia para conseguir sus fines; pero queda lo más grave, un Tribunal Constitucional que interpreta la Constitución según le convenga al gobierno de turno, una vergüenza para todos los demócratas y para los verdaderos defensores de la justicia y los derechos humanos.
Estoy claramente hablando de los malos tratos, la violencia de género, o la violencia machista que es como se han empeñado en llamarla la mayoría de los medios que ya han demostrado su profesionalidad en otros muchos asuntos.
Sé que el tema que trato hoy no es fácil, a esta sociedad no le gusta plantear dudas a quienes han sido preestablecidos como víctimas y verdugos, sé que puedo enfrentar a que muchas lectoras no me miren con buenos ojos, pero como siempre he demostrado estoy contra la injusticia, en ayuda del desvalido, del atacado sin razón y como no de la verdad.
Esta situación que denuncio es la que viven muchos padres separados, padres que viven una persecución de sus mujeres y sus abogados, de la justicia que demuestra ser todo lo contrario y de una sociedad aleccionada en criminalizar al varón por el simple motivo de serlo.
La justicia cuando no lo es se convierte en injusticia, la injusticia crea desamparo, impotencia, rabia, desesperación y al final locura, locura y desesperación que convierte a los más débiles en peligrosos para los demás y para ellos mismos, razonamiento tristemente más que demostrado por los acontecimientos.
No pretendo defender con mis palabras a ningún maltratador o maltratadora, asesino o asesina, solo pretendo demostrar que el constante incremento de las actuales víctimas de este tipo de violencia “mal llamada de género”, se deben a una serie de errores cometidos por los políticos, la justicia y como no la sociedad que ampara y convive con ese tipo de prácticas.
¿ Alguien se ha parado a pensar que el maltrato siempre ha existido y que está creciendo con el “avance de la sociedad y las leyes”?, ¿alguien se ha parado a pensar porque en vez de disminuir las victimas en ciertos casos, lo que hacen es aumentar?, ¿alguien se ha parado a pensar porque la mayoría de las asesinadas estaban separadas y con la custodia de los hijos de la pareja, con el domicilio conyugal en uso y disfrute, con el abono correspondiente por su ex marido en su cuenta corriente de la pensión para sus hijos y ella?, eso sí hijos en los que en la mayoría de los casos pasan a ser material de extorsión para conseguir los fines perseguidos por los abogados y ciertas mujeres sabedoras de que las leyes las benefician.
Ahora con lo que voy a decir no pretendo justificar, pero si pretendo denunciar. Que alguien se pare a plantearse esa situación siendo hombre con un sueldo que supera en poco los 1000 euros, un hombre que en muchos casos ha sido denunciado falsamente para conseguir beneficios en la separación o divorcio, hombre que se encuentra en la calle sin posibilidad de vivir en ningún lugar ni siquiera de alquiler, privado de la compañía de sus hijos y en la más absoluta de la soledad y ruina económica. Seguramente la mayoría serán más fuertes y sobrevivirán, los más débiles terminarán irreversiblemente cogiendo el camino más fácil, el asesinato de su pareja y en muchos casos su propio suicidio.
Esto no es el típico “la mate porque era mía” que pretenden mostrarnos, es el fruto de la injusticia, del abuso y la desesperación, del callejón sin salida, de la degeneración de un estado y de una sociedad enferma, en la que el día a día a algunos se les hace mucho más que una cuesta arriba.
Desde aquí toda mi solidaridad y apoyo con todas las mujeres realmente maltratadas y como no con los hombres que también los hay. Espero que mis palabras hagan recapacitar a más de uno, ya sea hombre o mujer, yo suelo mirar a todos como personas, esto puede ser un error o una virtud, pero esto de los bandos no creo que sea bueno para nadie.
Para terminar os cuento que el otro día vi en el mismo programa que utiliza toda esta batería de argumentos de moda, un reportaje en el que se demostraba en la situación que viven muchos padres separados, situación que a pesar de que las leyes estén mal hechas, solo se producen por la acción y egoísmo de sus ex mujeres que se aprovechan de ellas. Pero como ya he dicho hay personas buenas y malas, independientemente del sexo que les regaló la vida.
Sirva este escrito como homenaje a todos los hombres que se encuentren injustamente en esta situación, como consejo para intentar terminar con una situación que cada día es más sangrante para toda lo sociedad y en especial para algún padre al que conozco y que se de sobra todas las penalidades y esfuerzos que le ha tocado pasar y que gracias a Dios está en el grupo de las personas fuertes y luchadoras.
También me gustaría que las mujeres que habitualmente opinan, y a las que tengo en especial estima, que se mojasen a la hora de opinar en este tema que nos afecta a todos.
No podré terminar este escrito sin condenar cada una de las muertes causadas por hombres o mujeres en este o en otros casos, no me gustaría ser tachado de algo que no soy.
Todo esto ocurre en mi país, en un país en que los gobernantes son incapaces de solucionar un problema dedicándose a agravarlo y dejando a muchos hombres indefensos ante los abusos de las leyes, los abusos de abogados que engordan sus honorarios y mujeres que se sirven de la injusticia para conseguir sus fines; pero queda lo más grave, un Tribunal Constitucional que interpreta la Constitución según le convenga al gobierno de turno, una vergüenza para todos los demócratas y para los verdaderos defensores de la justicia y los derechos humanos.
Estoy claramente hablando de los malos tratos, la violencia de género, o la violencia machista que es como se han empeñado en llamarla la mayoría de los medios que ya han demostrado su profesionalidad en otros muchos asuntos.
Sé que el tema que trato hoy no es fácil, a esta sociedad no le gusta plantear dudas a quienes han sido preestablecidos como víctimas y verdugos, sé que puedo enfrentar a que muchas lectoras no me miren con buenos ojos, pero como siempre he demostrado estoy contra la injusticia, en ayuda del desvalido, del atacado sin razón y como no de la verdad.
Esta situación que denuncio es la que viven muchos padres separados, padres que viven una persecución de sus mujeres y sus abogados, de la justicia que demuestra ser todo lo contrario y de una sociedad aleccionada en criminalizar al varón por el simple motivo de serlo.
La justicia cuando no lo es se convierte en injusticia, la injusticia crea desamparo, impotencia, rabia, desesperación y al final locura, locura y desesperación que convierte a los más débiles en peligrosos para los demás y para ellos mismos, razonamiento tristemente más que demostrado por los acontecimientos.
No pretendo defender con mis palabras a ningún maltratador o maltratadora, asesino o asesina, solo pretendo demostrar que el constante incremento de las actuales víctimas de este tipo de violencia “mal llamada de género”, se deben a una serie de errores cometidos por los políticos, la justicia y como no la sociedad que ampara y convive con ese tipo de prácticas.
¿ Alguien se ha parado a pensar que el maltrato siempre ha existido y que está creciendo con el “avance de la sociedad y las leyes”?, ¿alguien se ha parado a pensar porque en vez de disminuir las victimas en ciertos casos, lo que hacen es aumentar?, ¿alguien se ha parado a pensar porque la mayoría de las asesinadas estaban separadas y con la custodia de los hijos de la pareja, con el domicilio conyugal en uso y disfrute, con el abono correspondiente por su ex marido en su cuenta corriente de la pensión para sus hijos y ella?, eso sí hijos en los que en la mayoría de los casos pasan a ser material de extorsión para conseguir los fines perseguidos por los abogados y ciertas mujeres sabedoras de que las leyes las benefician.
Ahora con lo que voy a decir no pretendo justificar, pero si pretendo denunciar. Que alguien se pare a plantearse esa situación siendo hombre con un sueldo que supera en poco los 1000 euros, un hombre que en muchos casos ha sido denunciado falsamente para conseguir beneficios en la separación o divorcio, hombre que se encuentra en la calle sin posibilidad de vivir en ningún lugar ni siquiera de alquiler, privado de la compañía de sus hijos y en la más absoluta de la soledad y ruina económica. Seguramente la mayoría serán más fuertes y sobrevivirán, los más débiles terminarán irreversiblemente cogiendo el camino más fácil, el asesinato de su pareja y en muchos casos su propio suicidio.
Esto no es el típico “la mate porque era mía” que pretenden mostrarnos, es el fruto de la injusticia, del abuso y la desesperación, del callejón sin salida, de la degeneración de un estado y de una sociedad enferma, en la que el día a día a algunos se les hace mucho más que una cuesta arriba.
Desde aquí toda mi solidaridad y apoyo con todas las mujeres realmente maltratadas y como no con los hombres que también los hay. Espero que mis palabras hagan recapacitar a más de uno, ya sea hombre o mujer, yo suelo mirar a todos como personas, esto puede ser un error o una virtud, pero esto de los bandos no creo que sea bueno para nadie.
Para terminar os cuento que el otro día vi en el mismo programa que utiliza toda esta batería de argumentos de moda, un reportaje en el que se demostraba en la situación que viven muchos padres separados, situación que a pesar de que las leyes estén mal hechas, solo se producen por la acción y egoísmo de sus ex mujeres que se aprovechan de ellas. Pero como ya he dicho hay personas buenas y malas, independientemente del sexo que les regaló la vida.
Sirva este escrito como homenaje a todos los hombres que se encuentren injustamente en esta situación, como consejo para intentar terminar con una situación que cada día es más sangrante para toda lo sociedad y en especial para algún padre al que conozco y que se de sobra todas las penalidades y esfuerzos que le ha tocado pasar y que gracias a Dios está en el grupo de las personas fuertes y luchadoras.
También me gustaría que las mujeres que habitualmente opinan, y a las que tengo en especial estima, que se mojasen a la hora de opinar en este tema que nos afecta a todos.
No podré terminar este escrito sin condenar cada una de las muertes causadas por hombres o mujeres en este o en otros casos, no me gustaría ser tachado de algo que no soy.





